| Acerca de mi

Hernán Figueroa (hedufigo)
Nací en Venezuela una noche cálida un 17 Octubre. A decir verdad, no recuerdo si llovía o si no, pero las probabilidades dicen que en mi tierra natal debió haber sido una noche son tibia. Así que digamos que fue una noche tranquila, en donde soplaba una brisa tímida, casi inexistente.

Escribí mi primera historia cuando tenía 10 años, era muy pequeño y se debió a un desacuerdo intelectual con el guionista de una de mis series favoritas, "El Zorro". No recuerdo bien de que iba el capítulo pero si sé, que al terminar estaba molesto, mi papá tenía una nueva maquina de escribir Smith Corona color verde pistacho, para los que no las recuerdan, esas cosas llevaban carretes de cinta en la parte superior y la mía, era a dos colores, negro rojo. 

Recuerdo haber tecleado ruidosamente hasta que se me acabaron las cuatro hojas blancas que descansaban sobre la mesa, las llené por delante y por detrás, para luego correr a leérselo a mi mamá. Quedó bastante conforme con mi nuevo y maravilloso final de "El Zorro".

Mi carrera literaria siempre estuvo allí, digamos que dormida para no decir escondida, quizá esperando que siguiera leyendo todo lo que me pasaba por delante, disfrutando de la sencilla vida del lector, escribía muy poco, y fue hasta que encontré una saga en particular que todo cambió para mi. Se trataba de "La rueda del tiempo" de Robert Jordan.

Ya para ese entonces había dado dos leídas al "Señor de los anillos" y creo que había terminado todo lo que conocía de "Drangon Lance", esperaba la continuación de "Los hijos de la tierra" al igual que la secuela de "La Torre Oscura", había encontrado una nueva amiga entre las paginas de "Los Confines" de Liliana Bodoc, y seguía leyendo gran parte de la obra de Gabriel García Marquez y seguía impresionado con los cuentos de Asimov y la "Fundación", lo poderoso de los argumentos de Borges, con las sobrecogedoras lineas de Cortazar.

Ojalá un día encontrara la forma de describir ese chispazo inicial. Es algo que obliga. Algunos pueden decir que fue una Musa, pero para mí fue algo más, una cosa que te llena y te colma como un brabucon que no te deja en paz, una fuerza que te provoca y reta, hasta que ya no queda remedio que empezar a luchar. Es mejor que lo imaginen así, sencillo, como un telar de un solo hilo, como un universo con sólo una estrella. 

Vamos a simplificar y decir que en aquel día del que ya olvidé la fecha, brotó de mi pecho la necesidad de contar. De dar a conocer los mundos que imaginaba, los personajes que vivían aquí dentro en lugares inexistentes, de los que a cada hora que pasaba imaginando, hicieron de mi su único explorador.

Me casé con una mujer que escribe tan hermoso como podría cualquier hombre desear. La conocí en una clase de literatura en donde me mostraron: Desde cómo leer, lo que estaba bien y lo que estaba mal, lo que me hacía del montón, y lo que me hacía relucir y lo mucho que me faltaba por aprender y recorrer.

Un día cuando ya tenía 27 años, empecé a escribir, quizá todo comenzó con una pregunta, ¿Cómo sería? pero esta tenía tantas vertientes, tantas incógnitas sin repuesta. Ese día, uno de mis personajes se levantó de la barra del bar sin nunca probar una gota de alcohol, y me contó de él, de sus repuestas y de su vida, le escuché durante días, semanas, era sin duda una persona interesante, empecé a escribir sobre su vida, sus días y sin saberlo bien, conocí a Robert Robles, al Mundo de los Círculos de Entre Encantadores y Magos. 

Ese soy ahora, un tipo que toma dictado de seres imaginarios, uno de esos que lee y escribe, lee mucho y escribe lo que puede, borrando, editando y dejando que las historias fluyan, dando a conocer de las vidas aburridas de sus personajes, lo que vale la pena contar.

Ese soy. El autor de una novela de fantasía Epica, un Ingeniero de Sistemas que sueña aun resolviendo cientos de problemas, un hombre que algunos siguen queriendo llamar escritor.

Hernán Figueroa
En twitter: @hedufigo
Correo: hedufigo@gmail.com

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